Ingreso al Dojo
Al entrar por primera vez a un Dojo (Lugar de sabiduria), los occidentales se sienten perturbados o impresionados por los continuos saludos y demas expresiones de etiqueta. Puede que estos rituales parezcan exagerados, superficiales e inutiles. No obstante, cada regla concierne al bienestar y la seguridad de todos.
La vida cotidiana esta llena de usos y costumbres que permiten la comunicación y disminuyen el riesgo de malos entendidos. Esta función adquiere mayor importancia en una sociedad guerrera donde la violencia puede moderarse solo a través de un código de honor muy estricto y una estructura social rígida.
La etiqueta era un factor de control y en ciertas sociedades suponía a menudo la tenue frontera que separaba la vida de la muerte.
Al entrar a un Dojo, uno penetra a un mundo diferente; Templo de respeto y camaradería. El Dojo puede convertirse en un lugar de paranoia y agresión si está fuera de control.
En Karate, intercambiamos la función de atacante y atacado. Nos entrenamos para desarrollar y mejorar reacciones institivas. Gracias a la etiqueta podemos entrenar y practicar con total seguridad.
Disciplinar las conductas agresivas desarrolla la compasión y el respeto mutuo.
El Karate no es un deporte, es una disciplina, un proceso educativo para el entrenamiento de la mente, el cuerpo y el alma. No tiene por único objetivo el estudio de una técnica; ésto es solo una herramienta para el refinamiento personal y el crecimiento espiritual.
Un Dojo de Karate no es "un gimnasio". Es, en nuestro caso, donde se imparte la enseñanza del Maestro Funakoshi. No es un lugar para manifestar las grandezas del ego individual, sino para purificar y educar el cuerpo y el alma. Una actitud de respeto, sinceridad y modestia son escenciales para el proceso de aprendizaje.
Reglas del dojo
Cada alumno debe contribuir a la creación de una atmósfera positiva, de armonía y respeto.
La limpieza constituye un acto de gratitud y respeto. Cada practicante debe cuidar su aseo personal y colaborar con la higiene del Dojo.
Queda a discreción del Sensei la aceptación de alumnos en su Dojo. La técnica no se compra. La cuota mensual, garantiza a los alumnos un lugar para practicar y no es más que uno de los medios que tiene el alumno para demostrar su gratitud por la enseñanza que recibe.
Respetar al fundador y su enseñanza tal como es transmitida por el Sensei del Dojo.
Respetar el Dojo y los instrumentos de trabajo.
Respetarse mutuamente.
Reglas del alumno
Cada practicante se compromete moralmente a no utilizar jamás una técnica de Karate para hacer daño a otros, o para exteriorizar su ego.
No resolver conflictos personales en el Dojo. Alli se está para trascender y purificar las reacciones agresivas.
No debe existir espíritu de competición en el Dojo, allí no se está para pelear y derrotar al enemigo, sino para pelear y derrotar a los propios instintos agresivos.
Cada uno tiene diferentes capacidades fisicas y diferentes razones para practicar Karate. Todos merecen respeto.
Aceptar los consejos del Sensei e intentar aplicarlos con sinceridad, lo mejor posible.
Todos los alumnos estudian los mismos principios. No debe haber discrepancias en el grupo. Todos los habitantes del Dojo forman una familia. El secreto es la armonia.
Etiqueta del Dojo
Se debe saludar al entrar y al salir, siempre en dirección al retrato del fundador.
La clase empieza y termina con una ceremonia (saludo) Es escencial la puntualidad para participar en ella. Si es imposible llegar en hora, se debe esperar a un lado hasta que el Sensei autorize su entrada a la clase.
Sentarse correctamente. No con las piernas estiradas ni contra la pared.
No salir del Dojo durante la clase, Salvo en caso de lesión o malestar.
Respetar a los practicantes de mayor graduación, nunca discutir el proposito de las técnicas.
Ud. está aquí para entrenar, no para imponer sus ideas a los demás.
Hablar lo menos posible.
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